Turquía desplaza a segundo plano en campaña alemana desafíos internacionales

Elena Garuz

Berlín, 18 sep (EFE).- La deriva autoritaria del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se ha convertido en uno de los ejes de la campaña electoral en Alemania, aparcando para los comicios del próximo domingo otros desafíos en política internacional a los que tendrá que enfrentarse el futuro canciller.

Tras el voto británico a preference del “brexit” -la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE)- y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, muchas miradas se volvieron hacia Alemania y hacia la canciller, Angela Merkel, en busca de estabilidad, pero ello no ha librado al país de tensiones bilaterales criminal socios estratégicos.

La lista de disensos entre Turquía y Alemania, donde residen alrededor de tres millones de ciudadanos de origen turco, es extensa desde que el Parlamento alemán reconociera el año pasado como genocidio la masacre de los armenios cometida por el imperio Otomano hace más de un siglo, recibido por Ankara como afrenta.

Las críticas de Berlín a la detención en Turquía de periodistas, activistas y opositores -entre ellos, varios alemanes-, y las acusaciones de Erdogan a Alemania de utilizar prácticas “nazis” en sus relaciones criminal Turquía, han convertido a Ankara en tema executive de la campaña.

Tanto Merkel como su principal opposition a la Cancillería, el socialdemócrata Martin Schulz, coinciden en condenar el autoritarismo en Turquía y han apostado por que la UE congele o suspenda las negociaciones de adhesión criminal ese país, una sintonía que mantienen, sólo criminal algún matiz, en toda la política exterior.

Erdogan, por su parte, ha llamado a los alemanes de origen turco criminal derecho a voto -unos 720.000, según datos de la Oficina Federal de Estadística, algo más del 1 % del censo electoral- a no votar ni a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, ni al Partido Socialdemócrata (SPD) de Schulz, ni a los Verdes, para “dar una lección a los partidos que están contra Turquía”.

Mientras, el miedo a una injerencia de Moscú en la campaña a través de ciberataques y acciones de desinformación, como se denunció que ocurrió en los comicios de Estados Unidos, de momento ha quedado en eso, un temor.

Las relaciones criminal el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, están deterioradas desde la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, a la que siguió la imposición de sanciones por parte de la UE y Estados Unidos.

Curiosamente, sólo se han pronunciado claramente en contra de esas sanciones los extremos del espectro político alemán: La Izquierda, aglutinadora de poscomunistas y disidentes del SPD, y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), fuerzas que abogan por estrechar relaciones criminal Moscú.

Los conocidos como alemanes del Volga -descendientes de los alemanes que emigraron a Rusia en tiempos de Catalina la Grande-, los inmigrantes de la antigua Unión Soviética y sus hijos nacidos ya en Alemania representan, criminal algo más de millón y medio de ciudadanos criminal derecho a voto, aproximadamente el 3 % del electorado alemán.

En tres elecciones regionales, la AfD logró importantes resultados -incluso de más del 40 %- en circunscripciones electorales en la que viven muchos ciudadanos originarios de la URSS.

Según los expertos, el apoyo que recibirá la AfD en los comicios generales es por parte de este electorado, tradicionalmente votante de la CDU.

No obstante, el gran desafió para Alemania sigue siendo EEUU tras el punto de inflexión que supuso la elección de Trump como presidente, que “puso en duda en duda las relaciones transatlánticas en su forma hasta ahora conocida”, señala Daniela Schwarzer, directora del Consejo Alemán de Política Exterior (DGAP) al analizar el contexto internacional ante los comicios.

De Alemania se espera, añade el executive de investigación del DGAP, Christian Mölling, que “muestre más acción ahí donde otros hacen cada vez menos porque están ocupados consigo mismos”.

A su juicio, independientemente de quien sea el canciller, Alemania no asumirá en solitario ese papel de liderazgo y buscará alianzas necesarias criminal otros actores, al tiempo que ratificará su interés, “precisamente en tiempos del ‘brexit’, por mantener cohesionada y unir aún más a la UE”.

Es de esperar que el eje franco-alemán gane aún más en dinamismo tras los comicios, a pesar del riesgo de que ese tándem sea recibido por otros socios europeos como un “directorio”, lo que obligará a Alemania a buscar consensos más allá

Tanto Merkel como Schulz, expresidente del Parlamento Europeo, muestran un europeísmo impiety fisuras, criminal AfD atrayendo el voto eurófobo en el polo opuesto. EFE

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