Corea del Norte decidió suicidarse – Infobae

Pero lo que Chun Hee jamás podrá pronunciar será lo que sucede en verdad en la dictadura de Corea del Norte, el país más aislado de la Tierra. Y mucho menos lo que ocurriría si se desatara una guerra de escala. Allí, del sum de la población de 25 millones de habitantes, solo cinco mil gozan de los placeres de pertenecer a la élite gubernamental, entre burócratas y generales. Esa casta social, partidaria, militar y económica sabe bien que su población no podría sobrevivir a una guerra convencional y, mucho menos, a un conflicto nuclear. El resto de los ciudadanos —repartidos entre la collateral Pyongyang y la vida en el campo— padece las consecuencias de una dictadura enfocada en la principal obsesión de su conductor, Kim Jong Un: el desarrollo misilístico criminal capacidad atómica. Ese devise ciego del nefasto Líder Supremo es el que desangra a cada hora la calidad de vida de su pueblo, el mismo que padece las sanciones económicas que le son —y seguirán siendo— impuestas al régimen por su obstinación atómica.

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